Noche en el Zaidin
Genial el concierto de anoche de los Celtas Cortos.
Era la una y media de la madrugada y mi último cartucho resultó también fallido. Emilio, mi compañero de piso, no venía tampoco a ver el concierto. Abandonado, literalmente, por todos sólo me quedaba una cosa por hacer, ir como los valientes a la aventura yo solo (sniff, que triste).
Llegar no fue fácil, quince minutos perdido por las calles del Zaidín (de noche cambia mucho y todas las calles son iguales, qué pasa!); pero una vez se veía la noria todo era más sencillo.
El acceso al recinto del concierto me recordó esos célebres caminos de cabras de mi pueblo y alrededores (Ito, ¡¡cómo se te echó de menos!!).
Eran las dos ya, había bastante gente, casi todo el recinto estaba repleto y según mis cálculos aún debería quedar media hora para empezar el concierto; así que me lancé hacia la barra para pedir una cervecilla, que debería durarme casi toda la noche (a dos euros el vasillo y yo con tres euros que llevaba sólamente).


A las 02:35 a.m. los Celtas Cortos daban comienzo a uno de los mejores conciertos que he vivido. Comenzando por un "Pelotazo-Polkas" instrumental increíble para ir subiendo poco a poco de la mano de "Qué voy a hacer yo", "Ska del paro" (del disco en solitario de Cifu El caimán verde), "Cuéntame un cuento", "Tranquilo majete", "Lluvia en soledad", "El emigrante", "Skaparate nacional", el "20 de Abril" más emotivo que he cantado, "Gente distinta", "Hay que volver" y "Tres amigos" de las nuevas y "Haz turismo" (en Granada). Increíble la gente, el sonido, y los saltos que pudimos dar todos juntos (a esas alturas eras amigo de todo el que tenías alrededor).
Tras éstas, tocó el tiempo de las presentaciones. Ante nosostros se mostraron unos Celtas Cortos con nueva ideología y vocación (ni anarquismo, comunismo ni leches), el culto "Al sexo" (os pongo un video que encontré por ahí). Genial, hay que vivirlo!! Jesús uno por uno improvisando sus discursos para terminar en una explosión de gritos, palmas y saltos.
Tras un breve descanso, un bis de propina con una "Senda del tiempo" y un "No nos podrán parar" inolvidable. Eran ya las 04:44 a.m.
Lo mejor: la insultante maestría de Sendino a la guitarra y haber pasado uno de los momentos más divertidos de mi vida (espero que la próxima vez os apuntéis)